martes, 2 de diciembre de 2008



Jericó grato nido de amores, de recuerdos imborrables, de alegría, de gente bella y amable. Te llevo dentro de mi corazón y mi alma.

Tus montañas, valles y colinas son el refugio del inmenso sol que acaricia cada amanecer rosado y florecido.

Cada vez que te miro veo como el viento sopla sobre cada una copa de los verdes árboles.

Citritaca.

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